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Mónica Blanco García: Por ser la única mujer, he asumido la responsabilidad total del cuidado

Es muy importante seguir viéndote como parte de la sociedad, porque se hace cuesta arriba

Desde A Coruña, hemos contado con la colaboración de Mónica Blanco García quien nos ha explicado su experiencia como cuidadora y su paso por el programa.

Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.

Llegué por mi abuela a quien estoy cuidando en este momento. Ella acude a una asociación de Alzheimer y Demencia y el año pasado Cuidadanas realizó un taller allí. A partir de ese momento, pedimos que impartiesen el curso y nos dieran más pautas, este año tuvimos más talleres y fue muy bien.

Además, participé en el Encuentro de Mujeres Cuidadoras de este año y disfruté del evento porque asistieron otras instituciones con las cuales pude acordar qué hace falta y se necesita.

¿Qué te animó a venir?

Fui a un taller y esperaba lo normal, aprender algo y listo. Sin embargo, los talleres de Cuidadanas hacen  que te preguntes ¿cuánto me cuido? Además, son actividades que te permiten conocer a personas en tu misma situación.

Yo fui cuidadora desde muy joven, siempre digo que he cambiado más pañales a mi abuela que a mi sobrino. Cuando eres cuidadora, esa situación te acaba absorbiendo y te olvidas de ti. Cuando mi abuela comenzó con el Alzheimer, no me necesitaba todos los días. Pero más adelante, la situación absorbió las 24 horas de mi tiempo. De este modo, te olvidas de tus amigos, de tus proyectos… Yo lo comenté en el Encuentro de Mujeres Cuidadoras, dejas los proyectos que tienes y empiezas a vivir al día, según van surgiendo las cosas.

¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?

Hace unos años comencé a preocuparme más por mí y volví a practicar yoga. También tengo días de desayuno con mis amigas. Estas pequeñas cosas aportan un montón, sino te hundes. Cada vez son más y más las cosas que van surgiendo en casa. Cuando hay personas que dependen de ti, es difícil darte prioridad. Sin embargo, esos pequeños “caprichos” terminan siendo grandes avances.

¿Cuáles consideras tus logros más destacados? 

Creo que es muy importante seguir viéndote como parte de la sociedad, porque se hace cuesta arriba. Inscribirte en un curso que te ofrezcan, hacer pequeñas cosas, trazar objetivos concretos… son estrategias para mantener mi cuidado. Por ejemplo, me apunté en una clase de larga duración (online), y tuve que abandonar al mes de comenzar porque acabó siendo incompatible con el cuidado de mi abuela. Sin embargo, me apunté a unas clases con una menor duración y me fue bastante bien. Son pequeñas cosas, me voy marcando pequeños retos, sin agobiarme y hasta donde llegue.

Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino?

El principal obstáculo es el económico. Dejé de trabajar para asumir el cuidado de mi abuela. Ella me lo pidió, y bueno con su pensión podemos vivir las dos. También cuido de mi padre que tiene depresión y deterioro cognitivo y de mi hermano que tiene discapacidad. El trámite de la solicitud de la ayuda a domicilio se complicó en el caso de mi padre. En cuanto a mi hermano, lleva años acudiendo al mismo centro y no ha recibido otra ayuda social. En resumen, las mayores trabas son económicas y burocráticas.

Por otro lado, cuento con otros dos hermanos. En el momento que se ha acentuado la necesidad de cuidado en mi familia, por ser la única mujer, he asumido la responsabilidad total del cuidado. Esto es una gran carga. Mis hermanos hombres no me apoyan en esta tarea. Es un agotamiento que el cuidado siempre se asuma por parte de las mujeres. Yo dejaría el trabajo de mis sueños por mi abuela, pero no todo el mundo lo ve así. Necesito apoyo familiar y estoy trabajando para que en el cuidado de mi hermano mayor, las cosas funcionen de manera distinta.

Y ahora, ¿qué retos te has planteado?

A medida que conoces otras cuidadoras, van surgiendo nuevas ideas. En los talleres de Fundación Mujeres conozco mujeres en situaciones parecidas a la mía y hablamos sobre la importancia de cuidarnos a nosotras mismas para poder cuidar. Tengo proyectos propios en mente (empleo, estudios…), pero de momento no los estoy realizando, aunque tengo la fe de retomarlos. Hay un reto personal que no quiero aplazar más y es ser mamá. Sé que no va a ser fácil, me costó tomar la decisión, pero lo tengo claro.

¿Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías?

Es complicado. Yo estoy en un proceso de cambio, voy aprendiendo de mis errores. Les diría que siempre que puedan deleguen tareas del cuidado, ya que una sola persona no puede asumir todo. Yo antes de la pandemia me lo planteaba así, sin embargo, ahora estoy retomando mis espacios.

También, que se cuiden para poder cuidar, sino, te vas cerrando a la sociedad y no es justo. Cuenten con toda la ayuda que puedan, y aprendan a delegar.

Además, hay que aprovechar los talleres que recibimos. Comentaba hace poco con una de las técnicas de Fundación Mujeres, Bárbara, que ojalá las actividades llegasen cada vez a más personas, ya que no se apoya únicamente a cuidadoras, sino también a emprendedoras, mujeres que hayan sufrido violencia…. Es importante contar con apoyo para que las mujeres podamos cumplir nuestros sueños y metas.

Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a la/s entrevistada/s su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan.

Esta actividad está financiada por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030

Correo electrónico: cuidadanas@fundacionmujeres.es

Teléfono: 915 912 420