Aprendí a no anticiparme a las situaciones. No adelantarme ni prever nada. No preocuparme antes de tiempo.
Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.
A través de la Casa de la Mujer de mi zona. Me llamaba la atención el temario y me pillaba cerca de mi casa.
¿Qué te animó a venir?
Aprender a cuidarme y colaborar compartiendo mi experiencia.
¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?
Me volcaba mucho en cuidar. Me dejaba a mí misma de lado hasta que caí enferma. Cuando no podía más, me di cuenta. No podía tirar más de todo y pedí ayuda.
¿Cuáles consideras tus logros más destacados?
Tener más tiempo. Estar bien incluso cuando seguía cuidando a mi padre. Estar bien física y emocionalmente. Si no estás bien no puedes decidir. Entonces, aprendí a no anticiparme a las situaciones. No adelantarme ni prever nada. No preocuparme antes de tiempo.
Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino?
Cuando empecé a tomar decisiones me sentía culpable. Me preguntaba todo el rato si la persona que estaba cuidando se encontraría bien.
Y ahora, ¿Qué retos te has planteado?
Yo ya me he cuidado, pero sigo poniendo a otras personas por delante de mis intereses. Es algo en lo que todavía estoy trabajando.
¿Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías?
Que vaya a los talleres, y que pida ayuda. A mí me vino muy bien.