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Loyda Castillo Barreto: Yo también tengo derecho a tener mi espacio, mis amistades, incluso a veces necesito estar sola

Todavía me planteo sacar una nueva carrera. Me gustaría volver a estudiar, a formarme…

Desde A Coruña, Loyda Castillo Barreto nos comparte su experiencia como cuidadana, mujer cuidadora no profesional que ha incorporado sus intereses y aspiraciones a la responsabilidad del cuidado.

Cuéntanos, ¿en qué consisten esas aspiraciones o intereses? ¿cuál es tu proyecto de vida?

He organizado mi vida pensando que yo también tengo prioridad. En la mañana está mi hijo en el colegio, y yo voy a pilates, esto me ayuda y me relaja además de que me ayuda en mejorar mi salud. También, estoy empezando a darle más importancia a la fotografía. Nunca había realizado el curso de fotografía, siempre lo había pospuesto. Sin embargo, es algo que me divierte y me relaja. Me siento bien. Siento que ahora me doy permiso, puedo dedicarme horas en las tardes a mí misma. Hay otras personas en la familia, como el padre de mis hijos, que puede responsabilizarme de los cuidados.

¿Cómo has conseguido compatibilizar ambos, cuidados e intereses? ¿cuánto tiempo te llevó y qué tuviste que hacer frente?

Mi hijo es muy dependiente, tiene dificultades motrices, necesita apoyo para bañarse, vestirse… Entonces me he atrevido a delegar, estoy formando equipo con mi marido. Mi hija también se implica. No soy la mujer maravilla. Empezamos a negociar responsabilidades de la casa. Igual no lo hacen como yo quisiera o como yo lo haría, pero está bien.

Yo soy de Venezuela, llevo 5 años en España, entonces al estar aquí hemos perdido muchas redes de apoyo. Pero en los últimos 2-3 años nos hemos tenido que organizar de otra manera. La resistencia más grande en el proceso la he tenido yo. Siempre nos han planteado que, como mujer, en la casa tenemos que hacer todo. Desde que cambias un poco siempre escuchas “pobre marido”. Tenemos esa concepción mental de que no podemos pedir ayuda porque significaría no ser suficiente. Pero yo he tenido que decir no puedo más.

¿Cuáles consideras tus logros más destacados?

Creo que mi logro más grande es la comprensión que tenemos en pareja. Desde que llegamos a España somos mi marido, mi hija y mi hijo con discapacidad. Hemos tenido que reequilibrar la balanza. Me he atrevido a decir que necesito ayuda y apoyo. Yo también tengo derecho a tener mi espacio, mis amistades, incluso a veces necesito estar sola. En tiempo de vacaciones cambia la rutina, mi hijo Manuel necesita tener otras actividades, entonces tenemos que cambiar los horarios. Me he planteado que mi marido también puede llevarlo al parque, por ejemplo, y yo quedarme en casa descansando o haciendo otra actividad.

¿Qué retos tienes ahora?

Me gustaría tener un trabajo, aunque sea de media jornada. Me enfrento a diferentes dificultades, tengo 53 años, soy migrante… Pero me lo estoy planteando, incluso me gustaría pensar en algo propio, un negocio, tal vez algo relacionado con la comida.

También creo que la educación es importante, la preparación te ayuda a todo en la vida. Yo soy licenciada en Ciencias Políticas, y también me hubiese gustado la educación especial. Todavía me planteo sacar una nueva carrera. Me gustaría volver a estudiar, a formarme, igual Psicopedagogía. ¿Por qué no? Puedo invertir mi tiempo libre en estudiar.

¿Qué consejos le darías a una mujer cuidadora en relación a su propio proyecto de vida, es decir al cultivo de sus propios intereses personales, sociales y/o laborales?

Creo que las mujeres tenemos miles de facetas. No somos sólo madres o esposas. Nuestra vida es como un armario que tiene varios cajones. Entonces, los hijos, por ejemplo, no van a estar toda la vida junto a una. Ellos harán su vida y yo la mía. Lo más importante es saber que una tiene que tener cosas que quiera hacer para una misma.

Recomiendo ir aprendiendo qué cosas nos hacen feliz, qué nos realiza como persona. No podemos ofrecerle a alguien el “me estoy sacrificando por ti”, ellos tendrán derecho a hacer cosas por su bien.

No digo que abandonemos nuestras obligaciones, pero a veces pueden cambiar las prioridades. Hay que buscar la manera de conciliar para que la casa no se derrumbe, pero para que una misma tampoco se derrumbe. Si siempre esperamos el mejor momento para hacer algo, ese momento nunca va a llegar, y eso trae frustración.

Un titular para terminar

¡Atrévete a decir no, no quiero, no estoy disponible, no me apetece!

Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a la/s entrevistada/s su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan.

Esta actividad está financiada por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030

Correo electrónico: cuidadanas@fundacionmujeres.es

Teléfono: 915 912 420