Creo que soy Cuidadana desde que nació mi hermano pequeño, porque en la familia ya nos encargaban ese cuidado
Desde Asturias, Diamantina Fernández nos comparte su experiencia como cuidadora no profesional y su cambio tras el paso por el programa Cuidadanas.
Cuéntanos, ¿En qué consisten tus aspiraciones o intereses? ¿Cuál es tu proyecto de vida?
Pasar tiempo con mi marido y hacer actividades. Podemos salir unas horas un día a la semana que viene una cuidadora profesional gracias a la ayuda del Principado de Asturias. También intento compaginarme con mi marido para tener algunas tardes libres.
Además, me comprometí y he retomado un grupo de actividades en la que los lunes por la tarde nos reunimos, hacemos nuestras labores o tomamos un café, y he retomado la relación con amigas. Con este grupo también hacemos encuentros en otras zonas de España.
Por supuesto, pasar más tiempo con mis nietos. Es una alegría.
Estoy muy agradecida a Fundación Mujeres porque en esta actividad hablas, ves que hay mujeres que pasan por lo mismo que tú y te entienden. La mente es muy rara y es difícil dejar de lado la culpa, pero Cuidadanas me ha ayudado en este camino.
¿Cómo has conseguido compatibilizar ambos, cuidados e intereses? ¿A qué obstáculos tuviste que hacer frente?
En su momento mi vida cambió y tuve que renunciar a muchísimo. Cuando mi suegra tuvo que venir a casa para que la cuidase, seguí trabajando tres meses, pero era imposible. Yo no podía con el trabajo y con lo que tenía en casa. Así que dejé de trabajar. Nadie me obligó. Yo en ese momento pensé que era lo mejor, pero me equivoqué. Hacer frente a esto ha sido duro y ha llevado tiempo aceptarlo.
También, he tenido que hacer frente a la idea de la obligación del cuidado. Creo que soy Cuidadana desde que nació mi hermano pequeño, porque en la familia ya nos encargaban ese cuidado.
No hay tiempo definido, es una lucha constante.
¿Cuáles consideras tus logros más destacados?
Cumplir los compromisos que adquirí conmigo misma en Cuidadanas. Por ejemplo, retomar mi grupo de actividades de los lunes.
Priorizar. Hay una prioridad en mi vida que es pasar tiempo con mis nietos, porque son mi alegría de vivir.
¿Qué retos tienes ahora?
Hacer lo que me de la gana. Hacer lo que yo quiera y a la hora que yo quiera. En realidad, son cosas pequeñas. Disponer más del tiempo. Poder pasear sin estar todo el rato pendiente del reloj. Retomar mi vida.
¿Qué consejos le darías a una mujer cuidadora en relación a su propio proyecto de vida, es decir, al cultivo de sus propios intereses personales, sociales y/o laborales?
Pues depende de la cuidadora. Si es joven y está trabajando, que no deje de trabajar. A no ser que sea por causa mayor, que no lo deje. A mí me quedaba poco para la jubilación, retomé el paro, pero la pérdida económica fue alta. Yo trabajaba como cuidadora profesional en una residencia, y se echa de menos. No es lo mismo el trabajo que el cuidado en casa.
Hay residencias y recursos. Nosotros ahora nos lo estamos planteando. Está costando, yo no estoy mentalmente muy preparada para meter a una persona de casa en una residencia, pero hay momentos que no te va a quedar otra. Hay cuidados que ya no podemos darle, y tampoco nos podemos permitir pagar a una persona que esté siempre aquí en casa. Hay que estar muy fuerte mentalmente y entender cuándo es necesario. Saber que no les abandonas, que estarán bien atendidos. Estas personas (refiriéndose al cuidado de personas mayores) ya vivieron una vida y ahora te toca a ti. Es duro, pero no tenemos la culpa.
Y, también, que pidan toda la ayuda que puedan.
Un titular para terminar
¡Qué poco valoramos a las que cuidamos personas en casa! Que nos valoren más, que ahorramos mucho dinero a las instituciones.